¿Quién no ha sucumbido a las dulzuras y amargores de los amores imposibles? El ejemplar típico en esta categoría es el amor adolescente. Ese que se sentía por el maestro o la maestra de inglés. Un amor platónico que se conformaba con una mirada o una sonrisa. Que daba pie para soñar de más, pero que nunca se formulaba objetivos concretos. Incluso había cierto disfrute en la ensoñación de ese amor.
También están, por supuesto, esos amores imposibles que apuntan a un cantante, o a una actriz, o a alguien famoso en todo caso. Son esos afectos que se depositan en un alguien a quien uno ve, aunque esa persona no tenga idea de nuestra existencia. Se perciben como alguien familiar, pero en realidad están a años luz. Aun así, muchos adolescentes y hasta jóvenes o adultos lo han experimentado.
Comentarios
Publicar un comentario